Hace unas semanas me encontraba en la típica empanada mental de cada última clase producida por las inaguantables dos horas de cada asignatura que el plan Bolonia nos obliga a sufrir a alumnos de dobles titulaciones, entonces escuché en voces del profesor - el típico profe sabio que todos tenemos - algo así como que los animales eran más felices que los humanos por la carencia de expectativas en sus vidas. Un perro no sabe si su amo va a volver cuando sale a comprar. Esta afirmación me lleva torturando por dentro desde aquel momento y, como no puede ser de otra forma, voy a aprovechar un momento de decadencia en mi estado mental para improvisar sobre el tema en cuestión.
Resulta que todos en nuestras vidas pretendemos llegar a ser felices, para ello siempre solemos marcarnos aunque a veces inconscientemente una serie de metas ¿Quién no sueña con la pareja perfecta? ¿Dinero quizás?, si nos paramos a pensar las expectativas para conseguir ser felices la dejamos en manos de factores externos y eso sin entrar a destripar los objetivos. El dejar nuestro bienestar en manos de terceras personas tiene su riesgo y suele salir siempre mal, pocos casos de parejas de ancianos eternamente felices conozco más acentuado aún va a estar este aspecto en la era de las tecnologías, los celos, la extrema competencia y demás. A esto añadimos el "riesgo del palo" como yo mismo denomino, como su sugerente nombre indica el palo es la excesiva confianza en quien amas pero claro ¿Cómo no vas a confiar en una persona a la que quieres y que cada día te da las gracias por existir? he aquí el riesgo, y después del palo ¿Qué? Pues muchos adolescentes e incluso adultos llegan a entrar en un estado semi-depresivo y se encierran en sí mismos, no pueden olvidar a esa persona con quien han compartido momentos increíbles y con la cual han soñado toda una vida, al fin y al cabo somos humanos y tenemos sentimientos.
Todos somos susceptibles de sufrir el "palo" si no que se lo pregunten a un humilde servidor, la clave pienso que está en la independencia de tu estado mental, en que tu felicidad dependa de ti mismo y actitudes propias tales como salir a dan un paseo´cada día o escuchar la música que más te gusta mientras te duchas. La felicidad debe estar en las pequeñas cosas y debe tener como única variante uno mismo, al fin y al cabo como leí por ahí en twitter, por cierto, una de esas cuentas de intelectuales creo recordar "tengo que tener claro que en esta vida nadie me va a regalar nada".
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